Disfruta de Pagar el Precio

El éxito no es algo que puedas comprar en el supermercado, no es algo a lo que tú puedas acceder con dinero. Lograr las metas y sueños exige pagar un precio y ese importe que hay que pagar, se llama sacrificio, esfuerzo. No existe ninguna formula maravillosa que te haga alcanzar el éxito de la noche a la mañana. El problema es que creemos que el éxito y las cosas positivas se nos da de la noche a la mañana.

Martes julio 14 2009


“Si la gente supiera cuánto tuve que esforzarme para lograr el grado de maestría que poseo. No le parecería tan maravilloso”
Miguel Ángel

EsfuerzoEl éxito no es algo que puedas comprar en el supermercado, no es algo a lo que tú puedas acceder con dinero. Lograr las metas y sueños exige pagar un precio y ese importe que hay que pagar, se llama sacrificio, esfuerzo.

No existe ninguna formula maravillosa que te haga alcanzar el éxito de la noche a la mañana. El problema es que creemos que el éxito y las cosas positivas se nos da de la noche a la mañana.

Creemos que por el simple hecho de ser quien somos nos van a dar lo que deseamos. Omar Villalobos dice que en nuestra mente tenemos grabada la imagen del éxito de la “Cenicienta”. Donde su Hada Madrina con una “Varita Mágica” le da un hermoso vestido, joyas y gran carruaje para que vaya al baile del reino, donde encuentra a su príncipe azul.

¡El éxito de la noche a la mañana.!

El éxito así, de verdad, no es gratuito. Tampoco es fácil ni rápido. Ni pareciera ser una promesa para todos los hombres. Y éste es el secreto del porqué no todos lo alcanzan. Ni llegan a divisarlo.

La conquista del éxito no tiene “rebajas”, “liquidaciones” ni “saldos”. El éxito cuesta, en las palabras del gran estadista inglés Sir Winston Churchill para el éxito en la guerra, “sangre, sudor y lágrimas”.

Los premios de azar, la farándula, las recompensas a la industria de la diversión y tantas otras carteleras luminosas en la gran vía de la vida moderna refuerzan el sueño de éxito fácil y rápido.

Esquemas del tipo “Hágase Rico Rápido y sin Trabajar, descansando en la comodidad de su casa”, confunden a más de uno que literalmente cae en estos esquemas.

Lo que debemos entender es que el éxito es un proceso. El éxito es un viaje, no un destino. El éxito se da paso a paso y por supuesto hay un precio que pagar.

Tal vez el precio es dedicarse a una única actividad o dejar pendiente todo lo demás que hay en la vida. Puede ser el hecho de invertir y arriesgarse con todos los ahorros de una vida para lograr algo que deseamos. Puede ser el precio de tener que aprender nuevos hábitos, nuevos retos.

Es cierto que no es fácil, pero también es cierto que no es imposible. Cada instante es una nueva oportunidad, una nueva plataforma de lanzamiento para cambiar, para ser mejor, y una vez que hagas del sacrificio un modo de vida, tu realidad cambiará radicalmente.

No hay excusas, no importa que tu tiempo sea escaso, no importa que el entorno que te rodea sea difícil o que seas una persona de poco dinero. Puedes levantarte ahora mismo, ponerte en positivo y salir adelante. Cada peldaño, cada paso, cada pequeño logro te acercara más a la meta deseada. Ve por ello y no permitas que ningún pensamiento negativo se interponga en tu camino.

Es como si te lanzaras al mar abierto en busca de alguna isla., debes ir preparado para las peores tempestades, a enfrentarte a problemas imprevistos, la falla de la brújula, una tormenta o incluso el sol incandescente sobre ti.

Pero eso no es todo, lo más difícil, lo peor es cuando te tengas que enfrentar a ti mismo. A tu propia desesperación al no encontrar la isla, te vas a angustiar y caerás en depresión porque las cosas no salen como tu quieres, vas a llorar porque te vas a sentir solo en busca de una isla que a pocos les interesa, las turbulencias del mar harán que sientas que no vas avanzando, probablemente te enfermaras por los cambios constantes de clima y más aún sentirás que Dios te ha abandonado porque pasan los días, las semanas, los meses y quizás los años y no verás isla alguna.

Pero si eres firme, constante y pones en práctica tus talentos junto con todo ese potencial interno para motivarte, levantarte y gritar yo puedo adelante, solo adelante, la recompensa esta por llegar, es aquí cuando más optimista necesitas ser, es aquí cuando te tienes que demostrar que en verdad quieres el éxito, y demostrar que sí quieres pagar el precio, no dejarte vencer por las adversidades, porque si no fueras capaz, Dios no hubiera permitido que emprendieras la búsqueda del éxito.


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