El Precio del Exito

El pagar el precio del éxito tiene mucha relación con el comprometerse. Para lograr éxito debes comprometerte de lleno. Comprometerte con lo que sea necesario hacer para mejorar. Te comprometes en tu proyecto sin dejar nada al azar, dando el 100% de ti y de todas tus capacidades. ¡Dar lo mejor de ti!

Martes julio 14 2009


Sobre el pagar el precio del éxito, personalmente creo que nada ocurre por “casualidad”, todo es dado por “causalidad”.

Existe una causa por la que las cosas pasan. Y es muy posible que la situación adversa que se pudiera presentar es justamente para que puedas “darte cuenta” que eres capaz de lograr lo que deseas.triunfar

Parte de pagar el precio es estar dispuesto a hacer lo que se requiere para llevar a término el trabajo. Esta voluntad proviene de un compromiso que debes hacer contigo mismo. El compromiso de hacer lo que haya que hacer, cueste lo que cueste, cualquiera que sea el tiempo que se requiera, a pesar de los inconvenientes que puedan presentarse. Demostrar un compromiso firme y una disciplina única.

“La disciplina pesa onzas, y el arrepentimiento toneladas”
Jim Rohn

Adelante hay una meta que esta más próxima de lo que te imaginas, lucha por alcanzarla, no te detengas a pesar de las adversidades, las personas de gran éxito han pasado esto y más, y al final salieron triunfantes.

Cualquier sufrimiento o dolor para alcanzar lo que deseas es transitorio, ya que el beneficio es para siempre.

Recuerda que alguien dijo que el éxito se encuentra a un paso del fracaso y eso es lo que hay que comprobar. Y la única manera de comprobarlo es no parar hasta lograrlo.

¿Pagarías el precio del éxito?

El pagar el precio del éxito tiene mucha relación con el comprometerse. Para lograr éxito debes comprometerte de lleno. Comprometerte con lo que sea necesario hacer para mejorar. Te comprometes en tu proyecto sin dejar nada al azar, dando el 100% de ti y de todas tus capacidades. ¡Dar lo mejor de ti!

El primer gran precio del éxito

Hollywood y la mitología tejida en torno al éxito nuevo ofrecen la idea del “descubrimiento”. De la noche a la mañana, somos “descubiertos” y catapultados a la fama. Pero “fama” y “éxito” no son lo mismo.

El primer gran abismo que separa a los exitosos de los que se limitan a aspirarlo es la preparación. Pagar el precio de prepararse en las áreas necesarias según el tipo de éxito deseado. Las personas de éxito se preparan y de ese modo se ponen en condiciones de merecer el triunfo, consagrando un gran esfuerzo para conseguir su sueño. Todo esto exige una larga preparación.

Tal preparación es una escuela, donde cada circunstancia es una oportunidad de ensayo. Un ensayo que no termina una vez “alcanzado el éxito”, sino mas bien un ensayo constante, permanente, porque exige perfeccionarse cada vez más para asegurar el éxito permanente.

El segundo gran precio del éxito

Una diferencia esencial entre quienes alcanzan el éxito y quienes jamás se acercan a él es el sentido de cooperación. Es imposible triunfar sin el “sentimiento del otro”, sin recordar que “el otro” existe. Es una mutua cooperación.

“No existen ermitaños ricos”
Jim Rohn

Las personas exitosas comprendieron en algún momento que por sí mismas pueden muy poco, y que, a cambio, con la ayuda de los demás, no hay límites al progreso. Para eso, los líderes aprenden a conocer las inquietudes y necesidades de los demás, a servirles en todo cuanto les es posible por sí mismos o involucrando a otros en ese auxilio. Aprenden a escuchar con atención, a observar las cualidades del prójimo y a interrelacionar esos potenciales, cubriendo las falencias con las cualidades positivas de cada uno. Pero esto implica un alto costo: pensar en  los demás y favorecerles apartando el egoísmo e individualismo natural en muchos egoístas que sólo desean triunfar a cualquier costo.

El precio de reconocer el valor de los demás y preocuparnos por que los demás logren lo que desean.

Quien triunfa y alcanza el éxito real no se ha contentado sólo con descubrir los dones en las personas, sino que siente como una obligación personal el salir en su ayuda para desarrollar esas cualidades.

Dicho en otras palabras, este costo se convierte en una consigna vital: quien triunfa, y puede dirigir, siente una enorme satisfacción en los esfuerzos y triunfos de los demás.

El tercer gran precio del éxito

Un antiguo profesor de la Universidad de Harvard, el influyente Henry Cabot, lo expresó con luces geniales: “se pierde el puesto de dirigente cuando se deja de dirigir”. En términos sencillos, se pierde la corona cuando la corona de laureles de triunfo pasa de la cabeza a la almohada. Los líderes jamás se duermen en sus laureles.

El tercer precio del éxito es no ceder a las tres “íes” del triunfo: la indiferencia, la ignorancia y la indecisión. No basta con alcanzar la fama, porque el éxito no es fama sino triunfo. La comodidad es enemiga del éxito y su costo es combatir la tentación de la pereza, que viene por los exitosos para esclavizarlos con engaños y autocomplacencias.

“Debes estar felizmente insatisfecho”
Guillermo Luna

Guillermo Luna, hoy en día un empresario reconocido del Multinivel en Latinoamérica, me ha enseñado que a pesar de que logres cierto nivel de éxito, no debes entrar en una nueva zona de confort. Por supuesto debes disfrutar de lo alcanzado y ser feliz con ello, pero no conformarte con solo eso.

Quien ha triunfado el día de hoy va a dormir, con la certeza y seguridad de que el día que amanecerá será de una lucha más ardua, que le exigirá nuevos talentos, más preparación y perfección de las cualidades ya adquiridas y seguramente aprenderá algo nuevo.

El cuarto gran precio del éxito

Quien alcanzó el éxito sabrá del cuarto precio que hay que pagar. Desvelos, horas extras, trabajo sin descanso. No se conquista el éxito sin un trabajo tan arduo que no hay descansos posibles.

El líder trabaja tanto cuanto es necesario para garantizar el triunfo y sostenerlo, conciente de que trabaja en beneficio propio y de los demás.

¿Estas dispuesto?

Quien no desee alcanzar el éxito financiero, solo debe buscar un empleo con el mínimo de responsabilidades, sin desafíos y lo mas cómodo posible. Que reclame y exija que le liberen de obligaciones. Que sueñe con hacerse rico y famoso por un golpe de suerte.

Pero quien desea triunfar de verdad, que se prepare a pagar el precio del éxito, consagrándose de cuerpo y alma a esta tarea, gastando todas las energías que posee en esta labor. Que este dispuesto a invertir su tiempo y sus recursos. Que se prepare a desvelos, perseverancia, solidaridad, inconformismo, incomodidades y servir a los demás. Lo más valioso de la vida es que vale todo lo que luchamos por ella.

Sin embargo asegúrate de pasarla bien mientras vas por el camino de tus objetivos, no dejes de reír, de maravillarte de las nuevas cosas, de sorprenderte, de disfrutar de todo lo que te rodea, no pierdas el ánimo la alegría ni la curiosidad.

Disfruta del viaje que te llevará a donde deseas llegar.
Toma en cuenta que en el camino puedes ver el paisaje,
las flores, la gente, el cielo y sol.

¡DISFRUTALO!”


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  • B. Blanco

    me encanta tu filosofia de vida y todo el conocimiento y la sabiduria que compartes aqui con todo el que la quiera recibir, seas bendecido siempre!

  • B. Blanco

    me encanta tu filosofia de vida y todo el conocimiento y la sabiduria que compartes aqui con todo el que la quiera recibir, seas bendecido siempre!

  • Darwin8010

    me gusta la manera de como se expresa y sobre todo la salvedad que se hace sobre la fama y el éxito creo que muchas personas no alcanza ese éxito porque por no aceptar el compromiso de luchar. muchas bendiciones ….