“He vivido muchos años y he tenido muchos problemas, La mayoría de los cuales nunca ocurrieron” – Mark Twain
En tu niñez quizá los adultos te enseñaron a no hacer tonterías, a no cometer errores, que los que se equivocan son los irresponsables y que debías dejar de hacer ciertas cosas que “estaban mal”.
Con eso los padres o los profesores quizá con las mejores intenciones solo sembraron miedo a intentarlo. Por lo tanto, te enseñaron a poner frenos a tu acción.
¿Alguna vez has estado conduciendo tu automóvil y de repente te das cuenta que estaba con el freno de mano puesto? ¿Te imaginas continuar manejando sin quitar el freno de mano?
La vida de muchas personas transcurre con el freno de mano puesto. Se aferran a las imágenes negativas que tienen de ellos mismos o siguen sintiendo los efectos de experiencias negativas y “duras” que aún no pueden superar y dejar atrás. De ese modo permanecen en una zona de confort que ellos mismos se han creado.
“Todo lo que usted desea esta justo fuera de su zona de confort”
Robert Allen
Lo peor de todo es que a pesar de que no están satisfechos, permanecen allí, por que es mejor sentirse “seguros” sin arriesgarse a salir adelante.
Esto me recuerda a una historia que escuche en un seminario hace algún tiempo atrás, la cual ilustra de manera efectiva este concepto que quiero transmitirte.
Juan es un hombre a quien le gustaba hacer largas caminatas. Un buen día tras 2 horas explorando los alrededores de donde estaba acampando llegó a una pequeña cabaña en la colina. Saludó al hombre que vivía allí, quien le dio la bienvenida y le ofreció un poco de agua fresca.
Mientras comentaban acerca del paisaje y lo hermoso del lugar, se escuchaba en la parte trasera de la casa unos aullidos y quejidos constantes. Eran tan insistentes que Juan, no pudo dejar ir a ver detrás de la casa y encontró a un perro tratando de dormir.
- ¿Qué le pasa a este perro, porque se queja tanto? – preguntó intrigado.
- Ha!, es Piero, siempre es así. ¡Cuando cambiará! – exclamó el ermitaño.
- ¿Qué es lo que le ocurre? ¿Parece que está enfermo?
- No, mi buen amigo. Piero es un perro tonto y holgazán, por eso aulla y se queja todo el día.
- ¿Cómo es eso? – preguntó intrigado Juan – ¿Se queja por tonto?
- Lo que pasa es que en su casa, en el lugar donde se hecha a dormir, hay un clavo que le lastima, y por eso se queja. – Contestó en forma burlona.
- ¡Realmente es tonto! – dijo Juan – Sin embargo, ¿Porqué no se levanta y se hecha en otro lado?
- Lo que pasa, mi amigo, es que no le duele lo suficiente.
Esta historia es tan real, que prácticamente describe la vida de muchas personas. Quienes se quejan de su situación, se quejan de lo que tienen, se quejan, se quejan y se pasan la vida en lamentaciones. ¡Sin embargo no hacen nada para cambiar!
Están en su zona de confort, donde el dolor no es suficiente como para hacer algo que cambie sus resultados.
Haz que las cosas sucedan
Cuando te das cuenta que en determinado momento tus resultados no varían, o estas estancado es por que has entrado en esta zona de confort y estas actuando de manera inconciente como Piero el perro tonto. Por lo tanto es muy importante que estés atento y te des cuenta cuando ingresas a esta zona de confort.
Otra causa posible para la falta de acción es el estar pasando por malos momentos. Accidentes, despido del trabajo o pérdida de seres queridos, pueden suponer algunos estados emocionales bajos.
Por supuesto podremos atribuir que desde un estado de depresión, “movernos” no es algo que queramos hacer. Sin embargo, millones de seres “se quedan en ese estado”, como una manera de pasar los días permanentemente. Esperan que las cosas “caigan del cielo” y que “Dios provea”.
Así, pues, la dependencia y la flojera son actitudes asociadas con la inacción. Se requiere confianza para moverse, para avanzar, para arriesgarse. Si creo que puedo ganar lo intento, si no lo creo, ¿para qué intentarlo?
Confiar es creer que se dispone del potencial o los recursos para obtener lo que se busca.
La vida es movimiento, es acción. No es posible lograr nada consistente o durable sin acciones concretas y adecuadas. Tendemos a paralizarnos, negar, evadir o agredir, por temor, confort o negligencia. Es posible aprender a ser más activos apoyándonos en la confianza, la responsabilidad, la voluntad, la creatividad y la fe.
Nos resta preguntarnos si es momento de quedarse o actuar; cuáles son las áreas en las que estamos “dormidos” y requerimos despertar la actividad; de valorar todo lo que podríamos lograr, aprender o avanzar si superamos la inacción, la resignación.
Tú puedes hacerlo; debes hacerlo. Es tu deber con la vida.
!La acción es clave!
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noviembre 26th, 2009 at 2:46 pm
Excelente articulo Javier!
noviembre 26th, 2009 at 5:56 pm
Me encantan tus palabras. El cuento es muy buena manera de metaforizarlo. Pero ¿cómo sabemos que estamos en la zona de confort? ¿cómo sabemos que tenemos que hacer algo? y sobretodo ¿cómo sabremos hacia dónde ir? Gracias.
noviembre 26th, 2009 at 7:53 pm
Eva, pues la mejor manera de saberlo es revisando tus metas y sueños. Si aun no los alcanzaste, pues es momento para tomar acción. Y si no sabes que metas o sueños perseguir, pues YA LLEGASTE….
noviembre 27th, 2009 at 9:16 am
Somos el resultado de nuestros pensamientos, esta premisa es la que conlleva
al hecho del porque el 95 % de las personas fracasa, debido a que no han logrado programar sus pensamientos para ver la vida desde una
perspectiva positiva, nuestra sociedad tan competitiva ha creado paradigmas que impiden muchas veces que el común de la gente logre sus
objetivos, si sumamos a esto una educación deficiente en cuanto a valores, no es raro ver tantos conflictos sociales donde la meta es ver
quien resuelve los problemas en vez de decir como resolvemos el problema. El ver la solución de las cosas de manera externa y no interna es el mayor paradigma de todos ya que siempre se busca el factor externo como justificación a nuestra falta de decisión y poca
autoestima, en la medida que cambiemos nuestra visión de las cosas, lograremos poco a poco entender que, el éxito y el fracaso en la vida
depende de nosotros mismos…… .
VBP. Questor
noviembre 27th, 2009 at 9:46 am
Javi, sin mas palabras…he pasado por toooodo ese proceso porque asi era yo…hacia habia crecido….pero no podia soportarlo…no podia ser eso lo normal…debia haber una forma ideal para vivir…antes de leer tan excelente material en internet, como este! lo empece e vivenciar solita…recuero estar limpiando las hornallas de la cocina y descubrir (lo que ya estaba descubierto!) y a pensar en mi mente “ya no mas quejas, si yo hago esto que es lo que me toca en este instante me sentire mucho mejor haciendolo con energia y accion que si lo hago bajo la queja y con el peso de una mochila en la espalda…doble trabajo, el hacerlo y el soportarlo…cuando lo haces con energia no hay trabajo pues se convierte en placer cuando lo haces con gusto y no tienes ninguna mochila colgada…
Bueno, he sido extensa…pero esta bueno compartirlo.
Cariños Javi
Marcela
noviembre 27th, 2009 at 9:47 am
Permiteme compartirlo!!
noviembre 29th, 2009 at 5:50 pm
Sabiduría pura.
Me encanto la metáfora que utilizaste, ahora entiendo porque algunas personas “tienen vida de perro”.
La mejor forma de saber si estamos en la zona de confort es cuando la inspiración se apaga y solamente nos limitamos a vivir atrapados en la rutina.
Pero como poder hacer eso si todavía hay un universo por conocer? que locura mas grande.
Saludos a todos…amor y paz.
marzo 28th, 2010 at 11:22 am
Yo insisto en que nada es casualidad, justo me llega la lectura de este artículo, excelente metáfora!!!! Gracias Javier
abril 23rd, 2010 at 3:54 am
Me gusto mucho y la verdad me siento identificada porque desde hace un tiempo que estoy en esta zona pero no por gusto ( ya que ahora estoy en un negocio de Multinivel) sino porque no se bien como salir a pesar de que lo intento fracanso en el intento (valga la redundancia). Me gustaria que me orientaras ya que te admiro y estoy de acuerdo con lo que dices.Gracias!